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Lucía Fernández * Artes Visuales¡Bienvenido!
August 09 "BUENOS DÍAS SOL"
May 21 EXPOSICIÓN BIPERSONAL MAYO 2008Sobre crecer y viajar
Exposición bipersonal de Lucía Fernández y Juan Diego Vergara
22 de mayo al 27 de junio del 2008
Espacio Arte Fundación EUROIDIOMAS Miraflores
Contar aspectos del pasado familiar y de viajes a lugares remotos es propio de poetas que anhelaban dejar escrito los mensajes precisos de un recuerdo, promesas lejanas o un simple deseo de un instante eterno. Desde aquí parte la muestra “Sobre crecer y viajar”, donde los artistas plásticos Lucía Fernández y Juan Diego Vergara exponen una serie de obras creadas desde sus recuerdos de niñez y de viajes reales o imaginarios.
Fernández reflexiona en viajes del ayer y de hoy, sus imágenes de sutiles líneas complementadas con textos construidas como ladrillos, nos muestran casas, castillos, barcos y puentes interminables. Estas composiciones nos cuentan historias secretas e indescifrables vividas por personajes que comparten una misma devoción por el viaje interior.
Vergara configura recuerdos de niñez en torno a la familia y su etapa escolar, su factura plástica se extiende en compactos trazos con óleo y apuntes escritos rápidamente con lápiz. Su primer día de colegio será para el artista el punto de partida para mantener vivo el recuerdo de sus padres, tíos y hermanos, eje temático que lo lleva explorar temas de ironías compactas y un crecer jubiloso.
Sobre crecer y viajar suscitará nuevas reflexiones de querer nuestros deseos más insólitos. Estos mensajes de/codifican otros mensajes y con ello se volverá quizás a construir nuevos poemas que nos acerquen/alejan a vivir o viajar en colectivo.
May 12 NOTAS DE PRENSA 2008EL COMERCIO - 24 DE MAYO
PERÚ 21 - 21 DE MAYO
CORREO - 26 DE MAYO
EXPRESO - 22 DE MAYO
LA PRIMERA - 24 de mayo
EL PERUANO - 22 de mayo / CORREO - 21 de mayo May 09 SEGUNDA EXPOSICIÓN INDIVIDUAL ABRIL 2007Trayecto de una Ilusión
Del 25 de abril al 20 de mayo del 2007
Galería Municipal de Arte Pancho Fierro
Podemos pensar que todo anhelo significativo destella también una leyenda acerca de sí. Un punto de partida cierto que, aunque resulte siempre impreciso, precede a un recorrido migratorio que lo hace único e intransferible. Así, en esta muestra, la ilusión extiende sus alas y traza su propio camino hasta detenerse en un determinado punto de estabilidad o -al menos-, de reconocimiento.
Lucía nos presenta tres instalaciones cuyos componentes, orquestados en el espacio, nos refieren una serie de relatos que la artista hace a modo de itinerario de su propio deseo, devenido aquí acaso en una suerte de designio, que se manifiesta como proyecto y como actitud. Un inicial conjunto de lienzos en Partitura, resuena como bandada de melodías que cruzan el cielo y fugan -a lo Bach- dibujando en la mente la idea de un presente que no deja notación alguna que nos haga posible capturar su vuelo breve y jubiloso.
Las aves nos sugieren la imagen de una nota sostenida en el aire que, ansiosa de recorrer grandes distancias, se desprende de esos cables que, a modo de pentagramas, son también concretamente, líneas de comunicación y -a modo de símbolo- su contacto más cierto con el mundo. Aunque, no sólo con el mundo, ya que de otros cables, cientos de grullas de papel resplandeciente quedan suspendidas en la obra Una ilusión, sugiriendo proximidad con las estrellas al reflejarse como luces intangibles cabrilleando sobre el agua trémula.
Así, una plegaria de origami se despliega, y revierte en la palabra deseo un antiguo origen (de-siderae) que la vincula al sentimiento acaso trágico que sobreviene ante el incomprensible silencio de los astros. Lucía confía plenamente en el mensaje que cada elemento existente guarda para nosotros, pero ayuda también a las piedras a enunciar algunos en fragmentos, abandonados como en un premeditado descuido. Acaso, la única manera en que nos sea posible prestarles atención.
Emilio Tarazona Curador
Agradecimientos
Gracias a todos los que me ayudaron a hacer esta muestra: a Cristian Cancho, Elizabeth Huaita, Diego Fernández, Isabel Gamarra, Maricel Delgado, Salomón Senepo, David Flores, Juan José Paredes, Jaime Cayao, Silvia Mansilla, José Lescano, Abigael Coronel, Augusto Chávez, Luis Pacora, José Diaz, Carlos Ochoa, Rafael Gutierrez, Julio César Huamán, Deyvi Wong, Lucero Monzón, Harry Tarazona, Diego Nakayoshi, María Sánchez y un agradecimiento especial a Manuel Cayao por todo el apoyo y su valiosa colaboración en todo el proyecto.
April 15 NOTAS DE PRENSA 2007
Utopía y Desencanto - Por Diego Otero March 26 PRIMERA EXPOSICIÓN INDIVIDUAL
Versos sueltos cogidos al vuelo, pertenecientes a poemas de la artista acumulados como acervo durante los últimos años, han sido filtrados en esta exhibición luego de una selección que ha respondido tanto a la voluntad como al azar. Reorganizados y colocados junto a determinadas imágenes, ellos resumen temas constantes, extendidos antes casi sólo verbalmente sobre las páginas de sus cuadernos.
Aquí, Lucía despliega una estrategia que apuesta por la proximidad y el diálogo entre autora y público. Una intimidad en la que, una vez introducidos, nos invita a recorrer un mundo construido de figuras y textos donde una inocencia recobrada nos transporta, como chiquillos conducidos por una melodía silenciosa.Ya se trate de libros-partituras o viñetas sobre el muro, los trabajos tienen una deuda con los textos ilustrados, pero también con una suerte de anti-caligrama en dónde las palabras desvían o complementan –pero sin intentar en ningún caso traducir llanamente- ese lenguaje sin texto de las formas.
La serie Telegramas alude a mensajes instantáneos -aquellos que la mente teje casi sin preposiciones- emitidos desde lugares inciertos. Aún cuando el escenario sea aquí inicialmente una casa, ésta –como en otros tantos grupos de imágenes- parece aludir a un entorno que la artista crea para sí, poblándolo de objetos y artículos domésticos ideales (cut and paste) y dotándolos lentamente de cualidades mágicas y esplendores extraños. Así, lo acogedor no es sólo el espacio de beatitud donde la infancia vuelve a nosotros a través de referentes inmutables, sino un hogar siempre presente y dinámico en donde las cosas pueden además súbitamente privilegiar atributos lúdicos e imprevisibles por sobre los, acaso, inmediatamente utilitarios.
Por otro lado, el hogar es también para Lucía un refugio imaginario, en donde los anhelos ocupan un lugar destacado, marcando muchas veces su presencia por encima de lo demás. Aquí se filtra un hilo de nostalgia, la sensación de un mundo que nunca llega a ser lo que una hubiese preferido (c’est la vie mon chérie, c’est la vie). Una cárcel perfecta para soñar despiertos, como locos amantes insomnes, y para avivar el deseo de emprender largos viajes en aras de un encuentro, siempre discretamente insinuado, donde quiera que esté. (En el libro Mi último combate, la metáfora es también aquél ingenuo ciervo en la mira de un rifle, con balas que parecen lápices de labios. O ¿lápices de labios que parecen balas?). Pero el hogar también despierta un espíritu de exploradora lanzada a la aventura que es, de otro modo, una búsqueda de un paraíso perdido. O nunca enteramente descubierto.
Emilio Tarazona
Curador.
March 21 PEQUEÑO LIBRO, PROCESO LARGOIncluso antes de estudiar en la Escuela de Bellas Artes, hacía libros. No tenía idea de lo que era un “libro de artista”, simplemente juntaba frases y hacía poemas, juntaba poemas y hacía poemarios. Hacía poemarios, les ponía título, luego carátula. Pegaba un dibujo, un collage, una foto, un grabado o una impresión. A veces lo forraba, lo cosía y listo.
Así comenzó este proyecto. Siete años busqué cuidadosamente imágenes que complementaran un conjunto de textos poéticos. Tras doce libritos, los poemas se convirtieron en pequeñas historias, y en la narración empecé a buscar aquello que hace universal a una historia: las emociones humanas. La nostalgia, la ilusión, la voluntad, la búsqueda de la libertad.
Solo tres de los libros del conjunto inicial pasaron a formar parte del proyecto Pequeño Libro. El resto de las historias se crearon en una nueva etapa de historias más sutiles: la percepción de una magia oculta en los juegos infantiles que hacen que los objetos cobren vida y hablen, en los objetos cotidianos que son como nosotros mismos y se comportan como no queríamos que se notara, en los zapatos de las mujeres en los cuales sus sentimientos se manifiestan, en las imágenes que mira un viajante que es capaz de oír la voz que habla de una realidad más allá de la visible, el destino que confabula para que dos personajes solitarios se encuentren en la última estación.
Cada libro fue elaborado artesanalmente en una técnica distinta y siempre buscando que los textos fluyeran con las imágenes en la misma composición. Tras cuatro meses de trabajar las imágenes (cada página de cada libro fue trabajada como un cuadro) en un proceso minucioso consistente en digitalizar las imágenes, limpiarlas, imprimirlas; se pasó al empastado, para lo cual se buscó el forro, y se optó por forros de muebles de exterior, un material complicado para el pegado por su poca flexibilidad pero óptimo por la variedad de diseños y colores. Asimismo los detalles, como la cintita-separadora de página y el aro de metal para enganchar el libro al atril y garantizar la seguridad de la obra.
Aparte de estos diez libros empastados, se elaboraron cuatro libros a modo de series que fueron instalados página por página enmarcadas sobre la pared. Tres libros-serie de 8 piezas elaborados en tinta china y uno de 26 piezas en collage. El montaje terminaba con “Insomne” un videoarte que contaba una historia a través de las horas de un reloj.
Un aporte valioso para este proceso fue la participación de Emilio Tarazona como curador y aquien convoqué por su interés en las artes visuales y su relación con la poesia. Fue su idea presentar los libros sobre atriles de partitura, aludiendo al hecho de la interpretación que hace cada persona al abrir un libro y “tocarlo” según su propia condición.
Pequeño Libro resultó siendo un homenaje poético a la narración y al libro ilustrado, que buscó llegar al espectador a través de la intimidad que permite la cercanía de un libro, el pequeño formato, el diálogo de ese momento personal, de una melodía silenciosa a través de la cual es posible viajar al mundo interior, aquel que nos une como seres humanos.
Del trabajo rústico a la formalización. Una parte del trabajo consistió en 10 libros ilustrados en técnicas diversas que se colocaron a modo de instalación formando un círculo en la primera sala del Centro Cultural Ricardo Palma. |
Texto e ilustraciones Lucía Fernández, 2005
"Lucía Fernández, una artista visual" - Diario El Comercio 25/3/08
Web de Arte Contemporáneo - Lucía Fernández
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Ingreso libre
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